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Made by Empresa Responsable

El actual  escándalo por la estafa provocada de Wolkswagen me ha motivado recordar el artículo que escribí hace unos años y he pensado volverlo a publicar ya que hoy más que nunca es necesario EMPRESAS RESPONSABLES por su propio futuro y el de la Comunidad.
El caso de Enron en el 2001 tiene muchas similitudes con el caso de Wolkswagen del 2015. Han pasado 14 años y que poco han aprendido algunas empresas.

La actual crisis económica, así como los escándalos por mala praxis en empresas y en organizaciones políticas, han conducido a que la corrupción sea una de las principales preocupaciones de la ciudadanía española, como así se ha evidenciado en los últimos barómetros de opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La quiebra de Enron , en diciembre de 2001, da el pistoletazo de salida a una serie de escándalos que han revelado los puntos vulnerables de la situación financiera en el país líder de la globalización y que han puesto en primer plano las cuestiones relacionadas con el buen gobierno, la transparencia y la responsabilidad empresarial.

Photo Credit: the real duluoz via Compfight cc
Photo Credit: the real duluoz via Compfight cc

Desde entonces, más allá del exigible cumplimiento legal, los ciudadanos exigen conocer el modelo de gestión de las empresas y su impacto en la comunidad donde operan, tanto a nivel social como económico y medioambiental. Según el Eurobarometer (número 363) del 2012, realizado por la Unión Europea, el 62% de los ciudadanos europeos no se siente  suficientemente informado sobre los impactos de las empresas en el medio ambiente, 4 de cada 10 encuestados piensan que las empresas tienen un impacto negativo en la sociedad y el 79% de los europeos -75% en España- se interesan por conocer lo que hacen las empresas y si actúan de forma responsable con la sociedad.

Por otra parte, los organismos internacionales han venido impulsando en las últimas décadas la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE), en la consideración de que no basta con que una empresa sepa estar en el mercado ofreciendo sus productos o servicios, sino que además debe saber estar en la sociedad y contribuir a su desarrollo.

Photo Credit: PROhumana via Compfight cc
Photo Credit: PROhumana via Compfight cc

Pero además de los ciudadanos y los organismos oficiales, las propias organizaciones públicas y privadas son conscientes de que la sociedad es quien debe otorgarles su confianza para poder operar y, por tanto, deben trabajar para obtenerla.  Dicho de otro modo, su futuro se encuentra comprometido por la reputación que alcancen y ésta, a su vez, depende de su implicación social y de la transparencia y el diálogo que sean capaces de mantener con sus públicos. En la consecución de este objetivo juega un papel determinante la RSE, concepto aplicable  no solo al sector privado sino a cualquier tipo de organización y que podemos concretar en una gestión enfocada a conciliar los propios intereses con la preocupación por lo social y medioambiental.

En este contexto, las empresas han ido modificando sus objetivos cortoplacistas para integrar en su proceso de gestión cinco fundamentos básicos: la apertura y sensibilidad hacia su entorno, el sentido de comunidad, la capacidad innovadora, la consideración del largo plazo y la creación de valor para sus grupos de interés o stakeholders. Efectivamente, en el S. XXI las empresas y demás organizaciones no pueden considerar sus actuaciones como actividades privadas de las que no deben rendir cuentas. Por el contrario, son observadas y evaluadas por múltiples agentes, desde los propios consumidores o usuarios hasta los medios de comunicación, pasando por administraciones públicas, ONG´s, y otras organizaciones de la sociedad civil, puesto que el comportamiento empresarial afecta a todas las esferas, tanto en lo económico como en lo social.

Este seguimiento de las actividades empresariales se ha incrementado gracias al nuevo entorno 2.0. y las organizaciones han ido adaptándose a un modelo de comunicación simétrico y bidireccional, estableciendo un diálogo proactivo con sus grupos de interés, de quienes depende, en definitiva, su imagen y reputación.

Así, las organizaciones socialmente responsables han debido ajustar su cultura corporativa e interesarse por las necesidades y expectativas de sus públicos, Como indican Olcese, Rodríguez y Alfaro (2008), cuando las organizaciones se proponen voluntariamente compromisos exigentes con respecto a sus stakeholders, además de buscar superarlos constantemente y satisfacer sus expectativas, se consigue la admiración, el respeto, la identificación racional y emocional de esos grupos con la empresa, es decir, la consolidación de su reputación corporativa. En esta misma línea, Martín de Castro (2008) considera que la reputación empresarial constituye el resultado de un proceso de legitimación social en el que determinados agentes externos e internos evalúan múltiples aspectos de la empresa, que van desde sus actividades desarrolladas en el pasado, los recursos y capacidades disponibles en el presente y las perspectivas futuras de desempeño que son necesarios para la creación de valor y obtención de rentas.

Pero este compromiso con los grupos de interés es necesario formalizarlo y evitar que se quede en una mera declaración de intenciones o se traduzca en acciones sociales puntuales. Como explicaremos más adelante, las empresas socialmente responsables deben comprometerse a elaborar anualmente informes de sostenibilidad,  memorias sociales, informes de responsabilidad social o accountability enfocadas hacia la triple cuenta de resultados donde demuestren qué se ha hecho en esta materia, información que debe ser pública y accesible- en formato físico o digital-  para que pueda ser verificada por un agente externo.

El Nóbel de Economía Joseph Stiglitz  se muestra esperanzado en que este compromiso que supone la RSE prospere por cuanto son cada vez más las empresas que no quieren embarcarse en una carrera de mínimos y, por otra parte, porque las nuevas tecnologías que han impulsado la globalización permiten que rápidamente se conozcan los abusos que cualquier corporación pueda cometer: Así que incluso las que tienen escaso calado moral se han visto obligadas a responder de sus acciones[.